A veces ni yo me aguanto, soy tan voluble, tan cambiante. Definitivamente llega a cansarme.
Heme aquí, en el proceso de cambiar nuevamente de escuela, de ciudad, de vida. Pareciera que algo me asecha, y me obliga a convencerme a mi misma de que realmente quiero cambiar de rumbo cada 5 segundos. Tantos errores, tantos sentimientos encontrados, tantos enredos...
Comienzo a creer que estoy huyendo. ¿Pero de qué? De mi pasado? De mis miedos? De mi?.
Es una extraña sensación de que todo, absolutamente todo, deja de ser interesante al paso de los días, nada me impresiona, nada me divierte, simplemente lo encuentro aburrido.
Dicen las malas lenguas que el ser humano necesita encontrarse en armonía consigo mismo, para entonces poder armonizarse con lo que le rodea. Creo que es verdad. Me entristece darme cuenta que me falta mucho por llegar a ese punto en que me sienta completamente conforme conmigo misma.
Pero pensándolo bien, no importa, seguramente en 5 minutos mi bipolaridad me llevará a otro mundo en el que todo será y se sentirá maravilloso, y me sentiré la mujer mas afortunada del planeta, bailaré, cantaré, sonreiré, y nada podrá quitarme esa felicidad.
Excepto el fin de esos 5 minutos.